La Generalitat valenciana se ha convertido en poco tiempo en la vergüenza de España. En el último año hemos comprobado con datos como la corrupción se ha instalado en casi todas las instituciones públicas de la Comunidad Valenciana.
En realidad ya se sabía, pero es ahora cuando gracias a las investigaciones judiciales abiertas conocemos con más detalle el alcance del robo de dinero público para el enriquecimiento de algunos indeseables.
Esa red mafiosa se ha instalado de una manera amplia por el territorio valenciano. Probablemente no conoceremos la cantidad total de dinero
estafado a los ciudadanos. Desde la Generalitat, pasando por las
subvenciones públicas (incluye a quienes se han aprovechado de ayudas a
ONG) hasta la televisión pública valenciana están envueltos en casos de
corrupción.
Lo peor es que, muchos de los responsables políticos implicados en el desvío de dinero público siguen en sus cargos. Los electores han premiado a los políticos corruptos en reiteradas ocasiones, a pesar de conocer (eso sí, a través de medios independientes, no muy visibles en la Comunidad Valenciana) la existencia de fraude por parte de algunos gobernantes.
A la vez que se estafaba se nos creaba la falsa imagen de una Valencia puntera, se nos ha vendido que éramos la mejor región de Europa, la California del sur de Europa. Nos vendían un parque temático con dinero público y lo aceptábamos. Nos vendían una fórmula 1, una visita de Ratzinger, una America’s Cup, un aeropuerto en Castellón. Nos creímos que podíamos ser más de lo que éramos. Y lo seguimos premiando.
Toda esa imagen se ha desmoronado en apenas dos años. De la Valencia rica y próspera que daba la vuelta al mundo hemos pasado a la Valencia que aparece como insolvente y en quiebra en los periódicos.
La Generalitat valenciana, la segunda con mayor deuda en números absolutos, y la más endeudada en relación al PIB, acumula gran cantidad de impagos. Hasta el punto de estar en estos momentos en suspensión de pagos y haber necesitado del aval del Estado para hacer frente a algunas deudas.
Ahora el Consell ha presentado el mayor recorte de presupuesto anunciado nunca, que puede repercutir en la calidad de servicios básicos como la sanidad y la educación. A las medidas de austeridad, que incluyen una “revisión de la política de grandes eventos” (esto es el despilfarro), se añade una importante subida de impuestos que cargan sobre los mismos, sobre los que no se pueden escapar, los asalariados.
Entre votantes y gobernantes hemos recorrido este sueño. Hemos vivido en la mejor región del mundo. El sueño valenciano se ha acabado.



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