Canal 9, la ruina

. lunes 9 de enero de 2012

En aquellos tiempos en los que nos comportábamos como ricos, todo aspirante a gobernarnos nos ofrecía la creación de un canal de televisión para ofrecer contenidos adaptados a nuestro entorno más cercano. Ayuntamientos grandes como el de Valencia o medianos como el de Alzira, tienen todavía hoy sus propias cadenas locales, con cargo sobre los impuestos de los ciudadanos.

Ya antes de la crisis se sabía que el gasto en cadenas de televisión era un instrumento carísimo de propaganda y, sobre todo, de derroche. Cadenas para alabar al alcalde de turno y llenarlas de telebasura. ¿Ha llegado el momento de plantearse si vale la pena mantenerlas?

Estas cadenas nunca debieron crearse y deben desaparecer. Pero si bien algunos gobernantes tienen claro que hay que subir el impuesto a las rentas del trabajo no tienen tan claro que haya que cerrar su televisión.

En Canal 9 no puede suceder otra cosa que eliminar la inmensa mayoría de puestos de trabajo. Una cadena con una audiencia mínima y con más trabajadores que Antena 3 y Telecinco no es concebible.

No puede recortarse el dinero en educación y sanidad y mantener cuatro cadenas de televisión por parte de la Generalitat valenciana. Canal 9 debe redimensionarse, reducir su plantilla y cadenas. Puedo entender la existencia de una única televisión autonómica, con programación local y en el idioma local. Pero pienso que no es estrictamente necesario, y creo que incluso podría dejar de ser un gasto para los ciudadanos.